Además de otras muchas dimensiones de su dinamismo apostólico, el Padre Butiñá tuvo la genial intuición de elevar la dignidad del trabajo manual a la categoría mística de espacio privilegiado de encuentro con Dios, promoviendo la santificación del trabajo a través de las más humildes ocupaciones.
A
Butiñá
Son las cosas de Dios tu compromiso:
la ciencia y el progreso,
la santificación en el trabajo,
la causa de los pobres, los obreros,
mujeres sin oficio y jóvenes en
riesgo.
Con los ojos abiertos a la vida,
te conmueven las cosas que contemplas,
y das una respuesta a sus llamadas,
buscas, predicas, rezas, escuchas y
consuelas.
Descubres que el trabajo es ocasión
preciosa
de hacer ofrenda a Dios de cada cosa:
oración y trabajo al mismo tiempo,
alabanza de Dios y
compromiso
solidario y fraterno.

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