Padre Butinyà, fuiste un hombre profundamente humano que en cada paso de tu vida supiste acoger el amor de Dios y comunicarlo. En la vida y desde la vida, te dejaste conducir por el Espíritu a NAZARET. Desde ahí, proclamaste sin descanso la BUENA NUEVA DEL TRABAJO entre las sencillas clases trabajadoras. Y con dedicación predilecta, diste respuestas a la situación de las mujeres pobres.
Gracias Butinyà por tu vida y por ser nuestro fundador juntamente con Bonifacia.

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